Historia, trayectoria y pilotos de Mercedes Benz en la F1

Historia, trayectoria y pilotos de Mercedes Benz en la F1

Historia, trayectoria y pilotos de Mercedes Benz en la F1

 

Mercedes-Benz es uno de los fabricantes de vehículos más antiguos que existen. La compañía alemana mantuvo siempre gran interés en el Motorsport y la Fórmula 1, incluso antes de la existencia de un campeonato del mundo.

 

El interés de Mercedes en la competición decayó tras la catástrofe ocurrida en las 24 horas de Le Mans de 1955, cuando uno de los Mercedes 300 SLR se vio envuelto en un accidente junto a otros participantes cobrándose la vida de 83 espectadores.

 

Poco a poco Mercedes fue recuperando el interés, primero con colaboraciones con Sauber para el mundo de la resistencia, y finalmente con la creación del Mercedes CLR. Mercedes trató de conquistar las 24 horas de Le Mans, pero pasaría a la historia no por lograr la victoria sino por el despegue de sus vehículos a máxima velocidad. Tras este suceso, en 1999, Mercedes volvería a desparecer de la competición, al menos como fabricante en solitario.

 

Y es que en Fórmula 1, Mercedes había realizado múltiples colaboraciones como motorista. Se unió a McLaren en 1995 y logró el título junto a Hakkinen en el 98 y en el 99. Tras el varapalo de Le Mans, la cúpula directiva de Mercedes tenía posturas enfrentadas sobre qué camino seguir, adoptando quizás un perfil bajo que se limitaba a presumir de ser grandes motoristas.

 

Según avanzaban los años, Mercedes quería aumentar su participación dentro de McLaren, haciendo cada vez más, algo a lo que Ron Dennis no estaba dispuesto. Tras años de tira y afloja, Mercedes finalmente da el paso y entra en la categoría como equipo, tras adquirir en 2010 el equipo Brawn GP, reciente campeón, y que a su vez venía de la estructura Honda, adquirida en 2009 por el módico precio de 1€.

 

El equipo Mercedes regresaba así a la Fórmula 1 de la que se había ausentado tras participar en 1954 y 1955, iniciando una nueva etapa que llegaría a una nueva dimensión con la llegada de los motores híbridos.

2023 (2º, 409 puntos)

Mercedes comenzó la temporada con un diseño continuista del monoplaza de 2022, pero con un claro programa de desarrollo por el que los pontones minimalistas pasarían a ser más como el del resto de equipos con cada paquete de mejoras. En W14 no arregló las deficiencias de su predecesor y lejos de ganar competitividad, estaba más lejos de Red Bull.

 

Sin embargo, no perdió terreno con el resto equipos y la temporada 2023 ha sido una constante de lucha, ya sea con Aston Martin y Ferrari en la primera mitad de la temporada, y Ferrari y McLaren en la parte final.

 

La gran oportunidad de Mercedes tuvo lugar en Estados Unidos, donde Lewis Hamilton contó con un monoplaza muy competitivo con el que llegó a poner en apuros a un Max Verstappen con aparentes problemas con el reparto de frenada hasta el punto de pasar por meta prácticamente pegados. Para bien o para mal, Lewis Hamilton no ganó esa cita, evitándose el mal trago de ser excluido unas horas después ya que el W14 no pasó las verificaciones técnicas.

 

George Russell también tuvo su momento en Singapur, con Red Bull fuera de juego. Mercedes jugó con una estrategia diferente que permitió al británico ir al ataque remontando, pero con el gran obstáculo que supone adelantar en un circuito como el de Marina Bay. Las esperanzas de Russell acabaron en los instantes finales cuando golpeó un muro, no viendo meta después de haber soñado con la victoria.

 

Por primera vez desde 2011, la que fue la segunda temporada de Mercedes desde el retorno a la Fórmula 1 como equipo, el año llegaba a su fin sin lograr ninguna victoria, muy lejos de los años de dominancia que tuvieron su punto álgido en 2016, con 19 triunfos. Esto no evitó sin embargo que Mercedes acabase como subcampeón en constructores superando a Ferrari por solo tres puntos, y eso que la temporada, con 409 puntos, es aparentemente peor que 2022, donde el equipo fue tercero en constructores, pero con una victoria y 515 puntos sumados.

2022 (3º, 515 puntos)

La peor temporada de la escudería de la estrella en la era híbrida: 1 victoria, 1 pole y sin posibilidades de luchar por el Mundial. El cambio reglamentario de 2022 supuso un cambio de paradigma en la Fórmula 1. Se acabó la hegemonía de Mercedes, ocho años dominados por los bólidos alemanes que encontraron su interrupción casi una década después.

 

El W13, el monoplaza de los quebraderos de cabeza. Toto Wolff estuvo muy cerca de desechar el proyecto de 2022 y comenzar desde cero en múltiples ocasiones. Las simulaciones de Brackley les permitieron ver que serían más eficientes si prescindían de los pontones y mantuvieron su idea hasta el final, no sin jaquecas incluidas.

 

La resistencia aerodinámica también fue un problema al comienzo, al igual que la búsqueda de temperatura óptima de los neumáticos, sobre todo en clasificación. No podemos olvidar la desconexión de Lewis Hamilton en Arabia Saudí cayendo en la Q1 mientras que George Russell, su nuevo compañero y futura promesa de Mercedes, se ganó con creces el apodo de "Mr. Consistencia".

 

Pese a todos los problemas, Mercedes remontó. Transcurridas las primeras carreras, el objetivo ya no era ser el líder de la zona media por delante de Alpine o McLaren, sino intimidar a Red Bull y Ferrari. El Gran Premio de España fue el primer aviso de los germanos. Más tarde llegaría Silverstone. Por lo general, el W13 funcionaba a las mil maravillas en trazados de alta carga aerodinámica y alto desgaste de las gomas. De esto sí podía presumir la marca germana, aunque al mismo tiempo era notoria la insatisfacción por haber aceptado por primera vez en casi una década la inferioridad frente a la competencia.

 

Red Bull y Ferrari trabajaron mejor durante el génesis de la nueva era, aunque Mercedes supo recomponerse en la segunda mitad del año hasta el punto de luchar por poles y victorias. Russell sorprendió a muchos con su primer puesto en la clasificación de Hungría. Más adelante Hamilton se quedó a escasas vueltas de vencer en Estados Unidos. Finalmente, la gran recompensa a un trabajo incombustible llegó en Brasil con la primera victoria de George en la Fórmula 1.

 

Wolff podía presumir de contar con la alineación más fuerte del año, aprovechando los problemas de Red Bull y Ferrari, y los fallos de sus pilotos para sumar una cantidad increíble de podios (17), teniendo en cuenta las deficiencias prestacionales evidentes de la flecha plateada. La tendencia alcista de Mercedes ofreció esperanza a los de Brackley y Brixworth para la siguiente campaña. Regresar al trono era la única ambición después del impasse de 2022.

2021 (Campeón, 613,5 puntos)

Otro año más, Mercedes triunfó. La escudería alemana volvió a alzarse con el Mundial de Constructores para seguir aumentando un hito histórico: el de haber conseguido el título durante ocho temporadas consecutivas, es decir, toda la era híbrida antes de la introducción del nuevo reglamento. Sin embargo, a pesar de que la película acabó como de costumbre, el desarrollo fue completamente distinto en esta ocasión.

 

Y es que este año Red Bull fue un digno rival, tanto que complicó la vida sobremanera a Mercedes, que no tuvo el campeonato cerrado con ventaja suficiente hasta el Gran Premio de Abu Dhabi, que cerró la temporada. La escudería de las bebidas energéticas dio en la tecla desde la primera carrera del año, donde ya Max Verstappen estuvo en condiciones de vencer a Lewis Hamilton, algo que habría hecho de no ser por la sanción que le impuso Dirección de Carrera.

 

Por otra parte, Mercedes pareció desde ese inicio no aflojar, pero sí conformarse con tener un coche menos desarrollado de lo que podría ser, teniendo en cuenta que la temporada 2021 era 'de relleno', pues la implantación de la reglamentación de 2022 se retrasó un año. A todo esto hubo que sumarle, además, que en la batalla de segundos pilotos Valtteri Bottas no empezó con el pie derecho, mientras que Sergio Pérez sí pareció por momentos tener más por la mano su nuevo coche.

 

Así, aunque luego Checo se deshinchó más, la inferioridad de Mercedes en general fue clara y estuvo patente durante la primera mitad de año. Hamilton consiguió aguantar el duelo en carreras como las de Portimao y Montmeló, venciéndolas teniendo que sobreconducir el W11, pero desde Mónaco no estuvo en condiciones de luchar con el neerlandés.

 

Especialmente dolorosas fueron las derrotas de Bakú, donde por un error en la frenada más decisiva no pudo aprovechar el pinchazo y abandono de Verstappen, y de Francia, cuando sucumbió de nuevo ante él al término de la carrera como también hizo Bottas con Pérez por la tercera posición, todo ello en un feudo de Mercedes como Paul Ricard.

 

Y tras la doble cita de Austria, llegó la reacción. Mercedes se presentó en Silverstone con un coche visiblemente mejorado, que permitiría a Hamilton luchar de tú a tú con Verstappen... e incluso estar por encima claramente, pues las tornas cambiaron también en cuanto a dominio de escudería. Además, ese fin de semana comenzó una agria polémica por el encontronazo de los dos candidatos al título en carrera, lo que también llevó a Toto Wolff y a Christian Horner a intensificar su duelo personal.

 

Hamilton pasó a estar más cómodo con el coche, y lo demostró. Aunque Verstappen consiguió dominar en algún fin de semana propicio como el de Holanda, Lewis comenzó a recortar la distancia en el Mundial, algo que también aprovechó Mercedes con un fin de semana tan bueno como el de Hungría, donde el británico y el equipo salieron ya líderes. Después, en Sochi y Estambul, tras la polémica de Italia, Hamilton volvió a demostrar su fortaleza y la del coche, aunque la remontada de Turquía quedara incompleta al final.

 

Pero quedaba un golpe de teatro más. Red Bull pudo exhalar su último respiro de dominio al comenzar la gira americana, en Austin, donde Hamilton partía con las de ganar y se encontró con un gran Verstappen, y en México, donde Red Bull sí que partía como favorita. Hamilton clamó en el Hermanos Rodríguez por lo superior que era el coche diseñado por Adrian Newey... y no volvió a ser inferior.

 

Su talento pero también la introducción de un 'motor cohete' en Interlagos le permitió remontar 25 posiciones en dos días para conseguir una victoria que le mantuvo con vida en el Mundial. No tuvo rival en Arabia Saudí y en Qatar, donde ya Mercedes se puso por delante de Red Bull definitivamente frente a las sospechas de los austriacos, que tras la descalificación de Hamilton en la clasificación de Brasil por tener un DRS ilegal alegaron que la flexibilidad del alerón trasero del W11 era particularmente sospechosa.

 

Pese a ello, los de Brackley consiguieron cerrar con ello el año con un coche superior en el global de todas las carreras, pero que no pudo rematar el título de pilotos junto al de marcas tras la polémica de Yas Marina.

2020 (Campeón, 573 puntos)

Sin rival. Mercedes rozó la perfección en la temporada 2020. Con Ferrari penalizado al tener que reconstruir su unidad de potencia, Red Bull era el único que parecía capaz de hacer frente a las fechas de plata, pero no tardó en comprobarse que los de Brackley estaban un paso por encima.

 

En un año de gran continuidad, Mercedes se las apañó para introducir una gran novedad técnica, el DAS, con mucha polémica a su alrededor. Los pilotos podían mover la caña de dirección y con ello modificar el ángulo de los neumáticos delanteros, lo que traía grandes beneficios a la hora de gestionar la temperatura de los neumáticos. La FIA lo autorizó pese a las quejas de los rivales, siendo el único equipo que lo pudo montar, y siendo prohibido de 2021 en adelante.

 

Tras verse afectado el calendario por la pandemia a nivel global, pasando de un calendario de 22 carreras a 17, Mercedes logró el triunfo en nada menos que 13, metiendo sus dos coches en el podio al mismo tiempo en 10 ocasiones. Con Hamilton encadenando victoria tras victoria, y con Verstappen como único piloto competitivo en Red Bull, el título de campeón de constructores comenzó a encauzarse muy rápido.

 

Mercedes solo se ausentó del podio en dos citas; el Gran Premio de Italia en Monza, con un Bottas irreconocible y con Hamilton obligado a remontar tras una sanción por entrar en el pit lane con semáforo en rojo, y en Sakhir, donde Bottas se quedó son competitividad por una mala estrategia de neumáticos y Russell tuvo que lidiar con un pinchazo.

 

Sí, George Russell, porque Mercedes hizo debutar a su cuarto piloto desde 2013; Hamilton, Rosberg, Bottas y el citado Russell. Aunque en este caso se debió a una sustitución de última hora al tener que guardar Lewis Hamilton cuarentena.

 

A pesar de haber sumado menos puntos que en cualquier otra temporada de la era híbrida debido al menor número de carreras, con 573 Mercedes casi dobló en puntos al segundo clasificado, Red Bull con 319, y casi triplicando al tercero, McLaren, con 202.

2019 (Campeón, 739 puntos)

Mercedes contra las cuerdas. Es lo que mucho debieron pensar tras una pretemporada en la que el fabricante alemán se mostró más vulnerable que nunca respecto a su máximo rival, Ferrari. ¿Y en qué se tradujo esto? En el mejor comienzo de Mercedes en Fórmula 1, con cinco dobletes en las primeras cinco carreras del año, y atesorando el triunfo en los primeros ocho Grandes Premios.

 

Con un rendimiento notable, dosis de fortuna y maximizando sus oportunidades, Mercedes se impuso ante una Ferrari a la que llegó a afectar moralmente y sin que Red Bull fuese un rival a la altura en la inmensa mayoría de carreras.

 

Mercedes se fue al parón veraniego con el convencimiento de que tanto título de pilotos como de constructores, iban a ir para casa. Curiosamente, fue después de verano cuando Ferarri despertó y comenzó a llevarse triunfos, si bien esta racha italiana solo duró tres carreras, antes de que Bottas y Hamilton, con permiso de Verstappen, volviesen a llevarse todos los triunfos de carrera.

 

La que prometía ser una de las temporadas más complicadas para Mercedes se saldó con la segunda mejor anotación de puntos, solo superado por la temporada 2016, con la lucha frenética de Hamilton y Rosberg, y en cuanto a fiabilidad, solo 2017 fue mejor, pues solo se faltó a la cita de los puntos en dos ocasiones, una de ellas por accidente.

 

Mercedes volvió a no tener rival, sacando nada menos que 235 puntos a Ferrari y 322 a Red Bull. Sexta corona consecutiva para los alemanes que amenazan con más.

2018 (Campeón, 655 puntos)

Después de una temporada con más complicaciones de lo normal para Mercedes pese a conseguir nuevamente el doblete, el equipo alemán encabara 2018 con la misma pareja de pilotos que la temporada anterior, el campeón del mundo Lewis Hamilton repetía compañero de box, Valtteri Bottas se enfrentaba a su segunda temporada con el equipo de la estrella y con el ambicioso objetivo de complicarle más la vida al inglés.

 

El principio de temporada no fue el soñado por Mercedes, Ferrari confirmaba por segundo año consecutivo su candidatura al título ganando las dos primeras carreras del año. El equipo alemán no conseguiría su primera victoria hasta la cuarta carrera en Azerbaiyán, un gran premio después, en España, llegó el primer doblete de Mercedes y con él su mejor momento de la primera parte de la temporada.

 

En las siguientes cinco carreras, Mercedes solo sería capaz de ganar una de ellas, la del GP de Francia gracias a Lewis Hamilton, aunque una carrera después, en Austria, el equipo protagonizaría el único doble abandono del año por problemas mecánicos.

 

Antes de llegar a Alemania, el 11º GP del año, Mercedes estaba por detrás de Ferrari, pero lo acontecido en Hockenheim cambiaría radicalmente el curso de la temporada. Un error de Vettel cuando lideraba la carrera le otorgó en bandeja de oro la victoria a Lewis Hamilton, algo que supuso un golpe de moral muy importante. En las siguientes sies carreras, Mercedes sumaría cinco victorias y dos dobletes, lo que provocó un auténtico vuelco en la clasificación en favor del equipo alemán.

 

En las últimas tres carreras del año Mercedes cerró lo que dejó encarrilado gracias a la gran segunda parte de temporada. En el GP de Brasil, Lewis Hamilton se coronó campeón del mundo de Fórmula 1 por quinta vez, mientras que un gran premio después, en Brasil, Mercedes confirmó el quinto título consecutivo de constructores.

 

Mercedes finalizó 2018 con 655 puntos, seguido de Ferrari con 571. Sin ninguna duda el título más disputado desde que comenzó la era híbrida y que de no ser por el bajón de los italianos en el segundo tramo de la temporada habría sido todavía más interesante. De esta forma Mercedes cerró otro año con un nuevo doblete y la sensación de que en esta era híbrida parecen ser imbatibles.

2017 (Campeón, 650 puntos)

Tras la inesperada retirada de Nico Rosberg, Mercedes tuvo que recomponerse para 2017, confiando en Valtteri Bottas, piloto del entorno de Toto Wolff, para sustituir al último campeón. Mientras que pronto se evidenció que Mercedes seguía teniendo la unidad de potencia más competitiva, los cambios reglamentarios en la parte técnica habían dejado un vehículo menos equilibrado que en pasadas temporadas.

 

Estos momentos de flaqueza de Mercedes coincidieron con una aparente mejora de Ferrari, que en Mónaco sumaba la tercera victoria del año, acompañado de tres segundos puestos, mientras que Hamilton se había quedado fuera del podio tanto en Rusia como en Mónaco. Bottas sufrió una rotura del turbo en España, que puso en jaque a Mercedes, que por primera vez en la era híbrida podían empezar a sufrir con la fiabilidad.

 

Aunque Hamilton volvió a la victoria en Canadá, no conseguía triunfar en Bakú, donde tuvo que hacer una parada extra al desprenderse parcialmente la protección de espuma del cockpit. Mercedes sin embargo logró centrar el tiro con Lewis Hamilton, que conseguía seis triunfos en las siguientes ocho carreras en las que se incluye una gira asiática lamentable por parte de los Ferrari, que dejan el título en bandeja a Lewis Hamilton, confirmándose éste en el Gran Premio de México, con Brasil y Abu Dhabi todavía por disputarse.

 

Aunque el rendimiento de Valtteri Bottas estuvo por momentos lejos de lo esperado, finalizando el año en tercera posición del mundial de pilotos con tres triunfos y trece podios, Mercedes vuelve a conquistar el mundial de constructores por cuarta vez consecutiva al conseguir 668 puntos por los 522 de Ferrari y los 368 de Red Bull.

 

Si bien ha sido el año más complicado para los de Mercedes desde la llegada de los motores híbridos, los alemanes han vuelto a conseguir el doblete de títulos, además de forma solvente.

2016 (Campeón, 668 puntos)

El tercer año de la era híbrida de la Fórmula 1 dejó a un Mercedes más dominador aun si cabe. Y para sorpresa de muchos, dicho dominio estuvo comandado por Nico Rosberg, quién ganó las cuatro primeras pruebas del año mientras que Hamilton solo pudo ser tercero en Bahréin y séptimo en China.

 

Esto dejó a Rosberg en una situación privilegiada, lo cual se evidenció en el Gran Premio de España, pues no dudó en ser altamente agresivo con Hamilton, lo que acabó con los dos monoplazas alemanes accidentados en la primera vuelta. Dicho accidente provocó altas tensiones en Mercedes, pues el fabricante estaba dando una imagen bochornosa pese a tener el mejor monoplaza de la parrilla.

 

Las siguientes siete carreras de la temporada concluyeron con seis victorias para Lewis Hamilton por una de Nico Rosberg, igualándose la clasificación general, momento en el que el alemán resurgió ganando en Spa-Francorchamps, Monza y Marina Bay. No obstante, el punto de inflexión se produjo en la siguiente prueba, en Malasia, con la rotura del motor de Lewis Hamilton cuando lideraba la prueba.

 

Además, Rosberg conseguía ganar en Japón mientras que Hamilton remontaba hasta la tercera posición. Esto dejaba a Nico con un colchón de puntos por el cual le valía ser segundo en el resto de carreras del año, algo que finalmente logró, llevándose el título de campeón de pilotos, lo que a posteriori propició su retirada de la Fórmula 1.

 

El momento más delicado del final de temporada fue sin duda el muy mojado Gran Premio de Brasil, pues un peleón Max Verstappen unido a varios sustos de Nico estuvieron muy cerca de dar un vuelco al campeonato. Rosberg lograba el título con cinco puntos más que Lewis Hamilton y Mercedes cerraba una temporada de ensueño en la que solo se le escaparon dos de 21 triunfos posibles, precisamente, las dos únicas carreras donde sus vehículos sumaron abandonos. Mercedes sumó 765 puntos en el mundial de constructores por los 468 de Red Bull o los 398 de Ferrari.

2015 (Campeón, 765 puntos)

Mercedes arranca 2015 con el objetivo de repetir los éxitos del año anterior. La pretemporada fue una prueba más de que el equipo alemán continúa siendo el conjunto a batir. En Australia consiguen el primer doblete del año, sin otorgar ningún tipo de oportunidad a sus rivales. Sin embargo, más pronto de lo esperado llega la primera sorpresa de la campaña.

 

En Malasia, Sebastian Vettel aprovecha un error estratégico de los alemanes para así poder hacerse con la victoria. De todos modos, fue un pequeño oasis en medio de un dominio absoluto de los de Brackley. Las siguientes siete carreras terminan con victorias de las 'balas de plata' y ponen completamente a su favor el devenir del Mundial.

 

La peor prueba del año es Hungría. Los contratiempos convierten a la prueba húngara en la más loca del año y los dos pilotos de Mercedes acaban en octava y sexta plaza, mientras Vettel suma su segunda victoria del año. De nuevo un espejismo. En Bélgica e Italia, Hamilton gana sin contemplaciones, aunque el último traspiés serio del año llega con la noche de Singapur. El británico tiene que abandonar, en su única retirada de todo el año, mientras que Rosberg finaliza en cuarta posición.

 

Desde entonces, Mercedes gana todas las carreras restantes. En Rusia, como sucede el año pasado, se vuelven a proclamar campeones del mundo de constructores y Lewis hace lo propio con el de pilotos semanas después en Austin.

 

El balance final del equipo es de 703 puntos frente a los 428 de Ferrari, segundo clasificado de la tabla. El número de victorias también es abrumador: 16 en total. En sólo tres pruebas unos de los hombres de Mercedes se queda sin subirse a lo más alto del podio.

 

Así, Mercedes se postula como claro favorito para la próxima temporada, después de que el W06 no mostrara ningún síntoma serio de debilidad a lo largo de todo el año. Nico y Lewis vuelven a repetir a los mandos del Mercedes y, seguro, ambos pugnarán un año más en la consecución de la corona.

2014 (Campeón, 703 puntos)

Albert Park demostró lo que en los test de pretemporada en Jerez era sólo una teoría: que los Mercedes tendrían un ritmo inalcanzable en 2014. La gran inversión, económica y de tiempo en los últimos años provocó una de las temporadas con más dominio por parte de una escudería de la historia de la Fórmula 1.

 

Aunque todo gran poder conlleva gran responsabilidad y después de haber estado repartiéndose victorias y podios entre Lewis Hamilton y Nico Rosberg durante las carreras iniciales, la burbuja acabó por explotar y romper la relación entre ambos pilotos, que habían sido amigos desde sus inicios en el karting.

 

Mientras se trataba de una guerra psicológica, sólo con palabras, los dirigentes de Mercedes y en especial el jefe del equipo, Toto Wolff, no se mostraban demasiado preocupados. Primero fue Mónaco, cuando se acusó al piloto alemán de impedir mejorar el tiempo de su compañero en la calificación de Montecarlo a raíz de su accidente en la curva 5. Pero el verdadero problema llegó en el ecuador de la temporada, en el Gran Premio de Bélgica. Al llegar a la segunda vuelta de Spa, Rosberg impactó contra el neumático trasero izquierdo de Hamilton, lo que hizo abandonar al británico y afianzó el liderato del alemán en el Mundial entre los abucheos de la ceremonia del podio.

 

Este incidente dio un giro a la situación interna cuando los mandamases se reunieron para decretar que no habría órdenes de equipo siempre que respetaran la norma de no colisionar entre ellos. Después de eso, Nico cometió varios errores en Monza, concediendo así la victoria en Italia a su compañero de equipo.

 

En la semana del Gran Premio de Alemania, tras ganar en Hockenheim, Rosberg firmaba un contrato multi-anual con Mercedes. En Rusia los de Brackley se coronaron Campeones de Constructores matemáticamente pero no fue hasta la emocionante carrera de doble puntuación, en Abu Dhabi, cuando Lewis se alzó con el título de ganador de este año, una prueba en la que su máximo rival sufrió un abandono.

 

Para acabar un mes que pone fin a una temporada de infarto para ellos y para honrar la exitosa historia de las Flechas Plateadas con las que ganaron el mundial, este conjunto celebró el gran evento Stars&Cars en Stuttgart. De cara a 2015, Nico promete volver con más fuerza y Lewis va a intentar conseguir su tercer Campeonato.

 

2013 (Campeón, 701 puntos)

El 2013 comenzaba para Mercedes con la incorporación de Lewis Hamilton como compañero de Nico Rosberg y las de Niki Lauda y Toto Wolff a la cúpula del equipo. Las "flechas plateadas" mostraron buena velocidad en pretemporada y en Australia dejaron claro que los sábados iban a ser el rival a batir, aunque no así en carrera.

 

El conjunto germano logró los primeros puntos de la temporada de la mano de Lewis Hamilton al obtener un 5º puesto en el GP de Australia. El británico tuvo que esperar a la siguiente carrera, en Malasia, para conseguir su primer podio con la marca de la estrella terminando 3º, justo por delante de Nico Rosberg. Lewis repetiría cajón en China, después de lograr la pole position.

 

En Bahréin, Nico Rosberg marcó la segunda pole consecutiva para la escudería de Brackley; y aunque en carrera tuvieron muchas dificultades con los neumáticos, ambos pilotos obtuvieron puntos. En Montmeló, los Mercedes coparon la primera línea de la parrilla con la tercera pole consetuvia peronuevamente perdieron muchas posiciones en carrera por el excesivo desgaste de sus neumáticos para finalizar con Rosberg sexto y Hamilton fuera de los puntos, duodécimo.

 

Sin embargo, tras esta prueba el equipo de Stuttgart realizó un test de neumáticos privado con Pirelli que acabó en el Tribunal Internacional de la FIA después de que el máximo organismo de la Fórmula 1 negase haber dado el visto a tal prueba, de la cual el equipo dirigido por Ross Brawn obtuvo ventaja pese a actuar de buena fe para ayudar a Pirelli.

 

El veredicto fue el de no dejar participar a Mercedes en los test de jóvenes pilotos de Silverstone, algo que no gustó en el paddock, donde se llegó a 'bromear' con el hecho de realizar test similares con Pirelli sabedores de lo suave de la posible sanción.

 

Curiosamente en la siguiente carrera, la de Mónaco, Mercedes pareció haber superado los problemas de degradación con sus neumáticos, lo que ayudó a Rosberg a conseguir su segunda victoria en la F1 y también la segunda para la marca alemana en esta segunda era dentro del Gran Circo. Lewis Hamilton regresó al podio en Canadá, resultado que sumado al 5º lugar de Nico Rosberg permitió a Mercedes superar a Lotus en la lucha por el 3º puesto del campeonato de constructores.

 

Un nuevo triunfo de Rosberg en Silverstone combinado con la 4ª plaza de Hamilton aupó a Mercedes a la segunda posición del mundial en detrimento de Ferrari y, en Hungría, fue Hamilton quien consiguió su primera victoria con las "flechas plateadas", acercándose al líder del campeonato.

 

En Spa, tras las vacaciones, no pudieron repetir triunfo pero Hamilton acabó tercero y Rosberg cuarto. Después de unas carreras algo discretas, con errores tanto por parte del equipo como de los pilotos en Italia, Singapur, Corea y Japón, Rosberg volvió a conseguir un podio para el equipo en India y Mercedes recuperó el segundo puesto del mundial de constructores para no abandonarlo hasta final de temporada. Otro podio del piloto alemán en Abu Dhabi ayudó a mantener esa posición de privilegio en el campeonato por delante de Ferrari dejando el listón alto de cara a 2014 tras haber superado con creces sus objetivos para 2013.

2012 (2º, 360 puntos)

La temporada 2012 era el año que Mercedes se marcó en el momento de su regreso a la Fórmula 1 como escudería para empezar a ganar carreras y mostrar el potencial del monoplaza. La Pole Position y la victoria de Nico Rosberg en el Gran Premio de China recompensaron los esfuerzos titánicos de las flechas plateadas por marcar su territorio en la parrilla y luchar junto a los equipos punteros del momento. Pero la gloria es efímera y los de Brackley sufrieron un importante revés en sus aspiraciones por estar constantemente arriba aunque los podios en Mónaco y Valencia devolvieron la brillantez y sonrisa al equipo de la estrella de tres puntas.

 

Tras una pretemporada positiva, el inicio de campaña no pudo ser más decepcionante para Mercedes: un solo punto en las dos primeras carreras. Demasiado poco para una escudería que aspiraba a mucho en 2012. La implantación del S-Duct marcó el desarrollo inicial de las flechas plateadas y fue centro de atención de las escuderías rivales, e incluso Red Bull y Lotus se posicionaron en contra de tal evolución y cuestionaron su legalidad.

 

Justo después del triunfante fin de semana en Shanghái, la competitividad del W03 pareció mejorar y volvieron a subir al podio en dos ocasiones más, una de ellas gracias al primero de Michael Schumacher desde su regreso a la competición que le vio proclamarse siete veces campeón del mundo. Momentos brillantes que dieron paso a una etapa oscura especialmente después del parón veraniego. En la segunda mitad de temporada, la formación de Brackley solo pudo sumar 30 puntos en nueve Grandes Premios y, peor aún, no puntuaron en cinco de ellos, de Singapur a Estados Unidos.

 

Para salir de la sequía de buenos resultados y como hicieron los equipos rivales, las flechas plateadas montaron los escapes Coanda y el DDRS. Aunque el primero les aportó una mejora en el ritmo del monoplaza, el Doble DRS no causó los beneficios esperados y, en palabras de Ross Brawn, el centrado desarrollo del equipo en él retrasó la evolución del W03.

 

Al término del tercer año en la F1 en el que se habían marcado las victorias e incluso luchar por el Título Mundial, cierto es insistir en que los propósitos de la escuadra de Brackley no se ajustaron al rendimiento de sus monoplazas de 2010 a 2012. Incluso tal ‘fracaso’ propició la renuncia de Norbert Haug al frente de la vicepresidencia de Mercedes-Benz y como responsable de motor de la compañía. No obstante, la llegada de Lewis Hamilton para 2013 y el nuevo cargo de Niki Lauda como presidente no ejecutivo del Consejo directivo del equipo dibujan nuevas esperanzas en el horizonte delas flechas plateadas.

2011 (5º, 142 puntos)

Si el W01 se quedó a un paso de ganar, el W02 se quedó a un largo de algo también... pero del podio. La transición a los neumáticos Pirelli fue especialmente complicada para la escudería alemana, y su monoplaza se llevó el triste honor de ser el que más degradaba las gomas de toda la parrilla. Esta circunstancia condicionaba sobremanera el desarrollo de las carreras de Michael Schumacher y Nico Rosberg, que se convirtieron en abonados a la cola de equipos punteros en la clasificación de cada GP.

 

Sin podios que celebrar, Ross Brawn optó por fruncir el ceño y empezar a pensar en 2013. Lo hizo reorganizando profundamente el staff técnico del equipo, que firmó la entrada de Geoff Willis, procedente de HRT, y la contratación del ferrarista Aldo Costa.

2010 (4º, 165 puntos)

Significó el retorno de las flechas de plata al mayor escalafón en el automovilismo como constructor tras la compra del equipo Brawn. Formaron un equipo completamente alemán ya que al chasis y al motor hay que sumar los tres pilotos del equipo: Nico Rosberg, Michael Schumacher y Nick Heidfeld. El equipo alemán esperaba poder luchar por conservar el título de campeón de constructores que ganó la temporada anterior bajo la denominación Brawn, pero no pudo ser. El coche estaba a un nivel muy inferior al de sus más directos competidores y se vio relegado a una segunda fila compitiendo en muchas ocasiones con equipos de menor nivel como Renault o Williams. El mejor resultado del equipo fue el tercer puesto conseguidos por Nico Rosberg que hizo una gran temporada superando en la mayoría de ocasiones a su experimentado compañero, al que aventajó en 70 puntos al final de la temporada.

2009 (4º, 202 puntos)

Cuando su nombre todavía respondía al de su director, fueron auténticos misiles inalcanzables durante las primeras carreras. Por parte del equipo llegó la gran sorpresa de la temporada, que dejó a todo el mundo con la boca abierta: el ex-ingeniero de Honda, Ross Brawn, se quedó sólo después de que la firma japonesa anunció su retirada de la Fórmula 1 debida a la crisis económica mundial.

 

La situación resultó muy complicada durante el invierno, pues no se sabía si realmente podrían llegar a estar en la parrilla de salida. Pero Brawn, que bautizó al proyecto con su propio nombre, no cejó en su empeño y entabló amistad y contacto profesional con el multimillonario Richard Branson.

 

El creador del emporio Virgin (que comenzó siendo una cadena de tiendas, luego una discográfica e incluso una aerolínea y una marca de refrescos) se entusiasmó desde un principio con la posibilidad de que su marca 'virginal' estuviese también en la Fórmula 1. 2009 fue la oportunidad idónea.

 

¿Sería un fracaso este equipo? Nadie sabía cómo responderían los coches hasta que comenzaron a dominar, de forma casi aplastante, los entrenamientos invernales. Los curiosos coches blancos impondrían su ley durante el Campeonato, coleccionando puntos y victorias que en la mayoría de los casos se contaban por dobletes.

 

El motor Mercedes funcionó de maravilla, pero al ser un equipo nuevo, el presupuesto estaba ajustado. Sin embargo, gracias al amplio desarrollo que el coche había acumulado durante la temporada anterior, el equipo de Ross no sólo debutó con éxito sino que además ganó el Campeonato de Constructores.

 

Esta inyección de recursos ha posibilitado que en el regreso de Mercedes a la F1, la escudería haya comprado la escudería.

 

Con el nombre de MercedesGP, el MGPW01 como montura y con Michael Schumacher como fichaje bomba, los antiguos Brawn quieren convertirse en las nuevas flechas plateadas alemanas.

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